Sobre Begur


Begur se encuentra en el noreste de España, en pleno corazón de la Costa Brava. Dada su localización, orografía y entorno único en el que se haya, se puede disfrutar de diversas actividades lúdicas, gastronómicas y culturales.

Por sus calles han paseado y residido ilustres visitantes del mundo de la cultura, político y periodístico. La más conocida de todas fue Carmen Amaya. ¿Quién era Carmen Amaya? Es hija de Micaela Amaya y del tocaor José Amaya El Chino, fue una de las más conocidas bailaoras y cantaoras de flamenco. Carmen nació en Barcelona y a lo largo de su ajetreada vida –entre películas, espectáculos y diferentes actos- recayó en la población de Begur, donde pasó sus últimos días.

De repente, el último verano (Suddenly, Last Summer) fue rodada por el director estadounidense, y leyenda del cine, Joseph L. Mankiewicz y protagonizada por Liz Taylor, Katharine Hepburn y Montgomery Clift, fue grabada en Begur a finales de los años cincuenta. En ella aparece la Calle Vera, por ejemplo. La película fue galardonada con un Globo de Oro a la mejor actriz y estuvo nominada a tres Oscar. Pero no ha sido el único film que se ha rodado en la localidad. Se grabaron, además, algunas películas clásicas del cine español, como El turismo es un gran invento o La dinamita está servida, entre otras.

Desde la magnífica cala de Sa Tuna se ve el complejo Cap Sa Sal, que se haya entre la cala de Aiguafreda y la Reserva Marina de Ses Negres. La apertura del hotel, que empezó a construirse en el 1955, fue a principio de los sesenta. Corría una tarde de junio del año sesenta y seis cuando apareció por la recepción la estrella de Hollywood, Rock Hudson. Éste quería vivir lo que tanto había escuchado hablar: de Begur. Por aquella época, la localidad se equiparaba con la Costa Azul francesa y la Riviera italiana. Fue entonces cuando Cap Sa Sal se convirtió en un lugar de peregrinaje para la jet set de entonces. A lo largo de su historia, el hotel ha recibido a artistas de renombre españoles, entre otros, como la bailaora La Chunga y han pasado cantantes de la talla como Raphael, Julio Iglesias o Joan Manel Serrat.

Rodeado de maravillosas playas y calas, en Begur existe la posibilidad de bucear a lo largo de la costa. En Sa Tuna y Aiguafreda, por ejemplo, hay una gran tradición de inmersiones y los participantes disfrutan de una experiencia única. En invierno, por ejemplo, cuando las temperaturas son bajas, se llevan a cabo las conocidas garaoinades. Garoina, en castellano significa erizo de mar. Los vecinos se congregan en las playas para degustar el manjar. Siguiendo con las actividades acuáticas, las excursiones en Kayak están a la orden del día y gracias a este medio de transporte, se tiene la oportunidad de descubrir rincones únicos y salvajes de la costa. Existe la posibilidad, también, de organizar paseos en barco o velero y así gozar de un día diferente y deleitarse de una comida a bordo o de un baño en alta mar.

¿Quién no ha oído hablar del Camí de ronda? El conocido camino, que recorre toda la Costa Brava, fue, años atrás, un trayecto que servía para vigilar la costa y con el tiempo se ha convertido en un reclamo turístico. Ideal para una excursión a pie y relajarse del estrés de la ciudad, con un entorno inigualable, abrupto, escarpado e impresionante. En Begur, el Camino de Ronda conecta todas las playas. La incursión puede empezar, por ejemplo, en Aiguablava, que enlaza con Fornells y Platja Fonda. Posteriormente, pasando por la Serra de Saguàrdia, se llega al Cap de Begur y bajando por Puig des Cau aparece la pintoresca cala de Sa Tuna, un lugar ideal para parar y tomar fuerzas en cualquier restaurante de la zona para luego seguir hasta la cala de Aiguafreda. Desde ahí, y resiguiendo la orografía begurense, se llega a través de Puig Rodó hasta la Playa de Sa Riera. Será ahí donde el camino se bifurca, pudiendo escoger reseguir la costa a través de la playa de Illa Roja dirección Pals o subir, a través del Camí del Aigua hasta el Castillo de Begur, que data de la época medieval.

Pero no todo va a ser relajarse, o sí, dependiendo del caso. Para los amantes de la adrenalina existe la opción de descargar una buena dosis en el circuito de karts que se encuentra en Begur, en el que podrá rodar con sus amigos ya sea en tandas de 10 minutos o en competición. Hay diferentes tipos de vehículos que se adaptan a todos los gustos y habilidades.

¿No le gusta la adrenalina? ¿Prefiere una actividad más tranquila? No hay ningún problema. A pocos metros del centro de Begur se encuentra la conocida Hípica de Begur, donde se organizan excursiones por la playa o la montaña a lomos de tranquilos corceles. Existe la posibilidad, además, de que los pequeños de la casa den sus primeras clases en el mundo ecuestre.

Begur es una Slow City. ¿Qué significa eso? Es un movimiento que basa en su idea primaria de la mejora de la calidad de vida. Es decir, disfrutar de la población dónde impera el equilibrio entre la modernidad y la tradición. Los pilares fundamentales son la política medioambiental, el uso de productos de alimentación obtenidos con técnicas naturales, producciones autóctonas vinculadas al territorio y se promueve la calidad de la hospitalidad y de la convivencia entre habitantes y turistas. Dada la idea de Slow City, aparece el concepto Slow Food. Se trata de una calificación que se obtiene por la comida de calidad, ecológica y de proximidad. Begur disfruta de dicha distinción, por lo tanto goza de una gastronomía cercana, de calidad, saludable y equilibrada. La mayoría de restaurantes se encuentran en el centro del pueblo, callejeando por Begur descubrirá diferentes opciones para degustar platos; comida mediterránea, pescado y marisco de la zona, comida de diseño siguiendo el concepto Slow Food, comida japonesa, tapas, comida rápida pero de calidad y proximidad. En las playas, también puede disfrutar de grandes opciones gastronómicas. Restaurantes de renombre cubren las playas de Aiguablava, Sa Tuna y Sa Riera.

Después de una agradable cena, lo ideal para acabar de cerrar una noche perfecta en Begur es salir a tomar una copa en un ambiente amigable, con buena música y hacer balance de cómo ha ido el día o planear el siguiente. Encontrará diferentes alternativas.

Una de las alternativas culturales es asistir las noches de verano a los conciertos de les Escoles Velles dentro del Festival de música de Begur. Se trata de conciertos en lo que prima es la calidad y a la vez, que sean asequibles para el gran público. Música jazz, swing, blues, rock, clásica o étnica son el abanico cultural para disfrutar una noche de agosto.

Todos los miércoles por la mañana, en el centro de Begur se organiza el mercado semanal, donde podrá comprar verduras, frutas, ropa y complementos.

Las noches de verano se pueden apaciguar gracias al baile tradicional catalán: la sardana. Se trata de un baile realizado en grupo y en círculo. Se organizan en la Plaça de la Vila, en el centro de Begur, una serie de eventos durante el verano para disfrutar de la danza típica catalana.

Coincidiendo con el primer fin de semana de septiembre, en la localidad bagurense se celebra la conocida Fira de Indians. Se trata de una reconocida celebración de carácter anual en la que se conmemora el pasado indiano de la población. ¿A qué nos referimos con pasado indiano? Tiene su origen en la emigración de muchos bagurenses a la isla de Cuba a lo largo del siglo XIX en busca de un futuro mejor. A su vuelta, aquellos que habían prosperado en sus negocios, construían casas que aún decoran las concurridas calles de la población de Begur. Se trata de las famosas Casas Indianas, que están a lo largo y ancho de la pequeña población costera. Propiedades señoriales y de estilo colonial, con patios interiores y estructuras recias.

Los propietarios de dichas casas eran los conocidos “americanos”, que pretendían recrear el estilo de vida cubano y que, posteriormente, dejaron su legado cultural en la población. Por lo tanto, durante la Fira de Indians, Begur se transforma para revivir aquél periodo que ha dejado una profunda huella en la zona. Durante tres días, las calles se visten de fiesta y color, los habitantes y turistas lucen ropas de blanco y visten gorros de paja, para homenajear la tradición cubana. Por tres días, Begur se convierte en La Habana.

El último fin de semana de octubre del 2015 tuvo lugar la primera edición del Festival Internacional de Cine de Begur. El acto, que se prolongó varios días en la población ampurdanesa, se celebró en el Cine Casino, que tiene una capacidad para 180 espectadores. En esta primera edición se rindió homenaje a José Luis Garci, ganador de un Oscar en el año 1982 por la película Volver a empezar.

Fue a finales del verano del 2015 cuando se inauguró una feria de submarinismo con proyección para los siguientes años. Dada la pasión por dicha actividad en la zona, Se trata del Begur Sota Aigua (#begursotaaigua). Es un acontecimiento en el que la idea primaria es enseñar a los demás el mundo de las inmersiones marinas. Con un amplio abanico de material y exhibiciones se trató de concienciar a los habitantes y paseantes de la zona del apasionante mundo que uno descubre debajo del agua. También se aprovechó el evento para concienciar sobre el fondo marino y del futuro de éste y se organizó una limpieza general de residuos en las playas de Begur.

El último domingo del mes de junio se celebra la mítica carrera Puja i Baixa de Begur. Se trata de una marcha popular que une los puntos más emblemáticos de la población. Acostumbra a tener unos quince kilómetros acumulando un desnivel considerable y se puede realizar andando, tranquilamente, o para los más osados, corriendo. Desafiando al cuerpo. En un trazado exigente, lleno de trampas (en el buen sentido de la palabra y siempre desde el punto de vista atlético), divertido y con un ambiente inmejorable. Los avituallamientos son una fiesta y alegría. A la llegada, después del esfuerzo realizado, está la recompensa: un buen bocadillo y una camiseta conmemorativa de la prueba.

El año 2015 fue nombrada por los usuarios de la conocida web Runedia una de las mejores carreras nacionales. Algo que llena de orgullo a los organizadores, a la población y a los corredores de la zona.

¿Qué son los carretons? Son bólidos sin motor mecánico y que son tripulados por personas. El trazado empieza en la concurrida Plaza Forgas, donde se ultiman los detalles entre nerviosismo y alegría. Los jueces tienen que comprobar la seguridad de los bólidos, pero también el aspecto que luzcan. ¿Preparados? ¡Claro que sí! Aprovechando el desnivel de la Calle de la Creu, la velocidad empieza a aumentar. La gente aplaude a ambos lados de la calle. A continuación viene una curva cerrada, difícil si no se frena lo suficiente, para coger la Avenida Onze de Setembre, donde se ruedan los últimos metros.

La tradición marca que tienen que estar totalmente personalizados con algún tema. Por lo tanto, no es extraño ver bajar a toda velocidad un barco vikingo o una réplica de un Fórmula 1 de cartón piedra.

Es un día ideal para celebrar en familia con un buen ambiente.